Las torres de gran altura
Una solución viable
Mario Roberto Alvarez / Arquitecto
La presencia de esta tipología arquitectónica, en términos contemporáneos, se debe conceptualmente, a la ocupación parcial del suelo logrando de este modo espacios libres, de uso común, generalmente verde, obteniendo así, perspectiva y entorno que jerarquizan el edificio así proyectado.
En otras palabras, una torre surge porque ocupa poco terreno con un aumento mayor de superficies habitables. Esta premisa ineludible se la debemos a las ideas rectoras de la Arquitectura Contemporánea. Ese es el concepto, independiente de las formas y/o vocabularios arquitectónicos.
Poca ocupación, es igual a mayor espacio libre.
Los casos contrarios, aquellas implantaciones entre medianeras, con o sin patio central o pabellones quedan anulados por sí solos porque pierden la premisa de jerarquización. También vale por el resultado de la ecuación: terreno apropiado, Código de Edificación autorizante y un comitente gestor del emprendimiento con un destino comercial.
Sobre este trinomio se apoya la aparición de las torres. Es el primer término (el terreno) el factor principal que las hace posibles, porque en definitiva la torre no es otra cosa que una sucesión repetitiva de muchos terrenos en un solo lugar, tantos como el Código de Edificación lo permite. Otro rasgo distintivo es que el terreno debe ser muy valioso por su ubicación, razón suficiente para concentrar muchas superficies. El destino de la torre, por regla general, fluctúa entre dos usos específicos: la vivienda y el del trabajo, que rara vez están juntos. Si bien existe una tendencia de no recurrir a este tipo de solución por razones de seguridad contra incendios, por otro lado también se encuentra la tentación de ganar visuales generosas, luz, espacios verdes, etcétera, que con edificios bajos no se logra. El compromiso urbano, o sea la contextualidad, depende exclusivamente de las normativas por un aspecto, pero por otra parte son los arquitectos los responsables de lograr óptimas soluciones, así como también de convences al comitente, por la vía de la comparación y la persuasión, cuál es lo mejor. En nuestra ciudad hay ejemplos conocidos de partidos de dos, tres y cuatro torres juntas de altura convencional, que crean espacios de dudosa calidad y uso, especialmente en lo referente a las visuales, que sin lugar a dudas generan interferencias o visuales cruzadas. La solución torre única no crea espacios cerrados, al contrario, origina un espacio circundante, alejando el entorno, aislado del edificio. Este espacio perimetral le proporciona una perspectiva que valoriza y destaca la torre dentro de la trama urbana, no se mimetiza sino que sobresale, no quedando encerrado ni confundido como tantos casos, que desaparecen a poco de alejarse de él. En cualquier ciudad y en cualquier época, los edificios exentos de la trama urbana, libres de vecinas medianeras poseen el don de la monumentalidad y no por su altura sino por su soltura y libertad y su espacio envolvente libre, similar a la percepción de una estatua.
Un ejemplo es el Edificio Kavanagh, construido hace más de cincuenta años frente a la añosa y bella Plaza San Martín. Su presencia espectacular y su modernidad permanente tienen como marco el espacio verde de la Plaza, no así las fachadas sur y oeste.
Un caso particular es, sin duda, la torre LE PARC ubicada en las calles Oro, Godoy Cruz, Cerviño y Demaría. Su peculiaridad estriba en un terreno de máximas medidas dentro de la trama urbana: una manzana completa destinada a viviendas de categoría. Frente al hecho de proyectar disponiendo de un terreno cuyo límite son las cuatro calles, y después de minuciosos estudios, hemos llegado a la conclusión, cumpliendo con las normas del Código, que solo un edificio en torre y en el centro medio de la manzana es la solución que contempla las premisas del proyecto que son: confort, privacidad, seguridad, jerarquía.
Otro caso particular es el de Av. Del Libertador 4444. Se ha proyectado un complejo conjunto en un terreno distinto a los conocidos debido a su ubicación y a generosas medidas, con salida a dos calles: Av. Del Libertador y Migueletes, entre Ortega y Gasset y San Benito de Palermo, en sus casi 6.200 m2 , con un frente de 70m sobre Av. Del Libertador y 91m de profundidad, y llega con este frente a la calle Migueletes. Con anterioridad a este proyecto, nuestro Estudio había desarrollado otro, según el Código de Edificación anterior (1980) que sólo permitía dos torres de perímetro libre, una atrás y otra adelante. Y así fue presentado. A nuestra iniciativa rehicimos todo el proyecto, el que con informe favorable del Consejo de Planificación Urbana fue aprobado por Ordenanza Municipal, luego de dos años de gestión; se permitió realizar lo que ahora se construye, es decir, dos edificios laterales, adosados a las medianeras existentes (de tres lados libres) y torre exenta, cumpliendo con todas las normas urbanísticas particulares dispuestas: FOT máximo 4.2; FOS máximo: 25%, como también los retiros obligatorios tanto a ejes medianeros y desde las líneas municipales.
Este proyecto de dos edificios en esquina (sobre medianeras) y una torre retirada y atrás y en el eje del predio, es una implantación ya experimentada por nuestro Estudio en otras obras, PANEDILE I (Av. Del Libertador entre Sinclair y Godoy Cruz), PANEDILE II (Alvear y Parera). Nos parece más rica y exclusiva espacialmente, que construir una o dos torres. Entre los edificios se crea una “Plaza” de 45 x 40 metros de superficie verde, con accesos vehiculares y/o peatonales, creando de este modo un espacio intermedio y particular para y del conjunto que a su vez beneficia las vistas del paisaje urbano.
Estos casos comentados corresponden a proyectos de primera magnitud, pero hubo otros terrenos menos importantes, por ejemplo, los realizados (por orden de años) Virrey Loreto y Arribeños; CO.VI.DA, Av Del Libertador 2140; Pez Espada y Delfín (en Punta del Este – R.O.U); ídem Tiburón I y II; San Martñin de Tours y Av. Del Libertador; Coronel Díaz y French; Alto Palermo edificio “E”, y Art Tower. Actualmente en ejecución, las torres de DOWN TOWN, Moreno y Tacuarí; ROCK TOWER, Riobamba 927, y algunas más en etapa de anteproyecto. No verán la luz nuestro proyecto del nuevo Pasaje Server, que era una propuesta de calle peatonal entre Alvear y Posadas, Vinculando nuestro edificio construido con otra torre por construir, lamentablemente ocupada por el Hotel Caesar Park, edificio apoyado entre medianeras y una torre central. Pero en todos los casos es casi insoslayable y digamos necesario poseer plantas bajas libres. Esto es también conceptual. De nada vale tener un edificio con mayoría de visuales que sólo permite la torre, cuando ocupamos totalmente la planta baja. Esta le pertenece, aunque sea visualmente, al peatón.
Para concluir, las torres de gran altura son soluciones viables en los países más desarrollados, las torres son más altas, tal vez por razones tecnológicas, de status o de monumentalidad pero, obviamente, y en todos los casos, crecen de la mano de la economía.
|